“Y aquellos que fueron vistos danzando, fueron vistos como locos por aquellos que no podían oír la música.” – Nietzsche

Ser un buda o ser un loco está a un paso de todos, buda no es exclusivo de Siddhartha Gautama, Buda (en sánscrito बुद्ध buddha, «despierto» o «iluminado») es un nombre que se da a quien ha logrado un completo despertar o iluminación espiritual. Todos tenemos los ingredientes para ser un buda o un loco, la diferencia estriba en que el loco se funde por completo en el subconsciente y el buda en el superconsciente, ambos se encuentran en un estado de no-dualidad, el loco pierde por completo su contacto con el mundo, vive en su imaginación y los velos de la ilusión le cubren completamente de cualquier entendimiento exterior, el buda sigue presente en el mundo físico, pero ha perdido las ilusiones y los velos, se funde con la existencia y desaparece por completo el “yo”, aún puede observar el sufrimiento humano y los acontecimientos, tal como son, desde una perspectiva de testigo, sin juicios, sin apegos, ni deseos mundanos, desde la compasión total y el amor profundo, sin las separaciones creadas por la mente.

La mayoría de nosotros vivimos en medio de estos dos estados, en un lugar donde, según nosotros, habita la razón y la lógica, es el estado de separación, el que genera todos los “problemas”, angustias y sufrimientos de la vida, un estado constante de dualidad, donde las emociones, los pensamientos y el entorno, se encuentran en una constante batalla, si continuamos en esta incesante batalla, puede ser que, un día, el escape de la realidad se vuelva permanente y uno se vuelva un loco. Cuando logramos generar armonía en nuestro interior, estar sin batallas y en paz total, surge un nuevo entendimiento, una nueva luz, una consciencia más presente y todo vuelve a su estado natural, como nota preventiva, si alguien se autodenomina buda, es posible que sea un loco, porque a un buda realmente, nada le importan los nombres y ni las apariencias.

No es necesario convertirse en buda o en loco, de hecho, la misma conversión es algo que no existe, no hay transformación, ni es mejorarse a sí mismo, es simplemente como decía Siddhartha Gautama, “Recordar”, todos los ingredientes están en ti, todo lo necesario ya se encuentra en tu interior, solo requiere que recordemos nuestra verdadera naturaleza divina, que nos conectemos con nuestro ser auténtico y comencemos a fluir con él. La semilla de un árbol contiene todo el potencial y todo lo necesario para crecer grande, hermoso y frondoso, todo ya se encuentra ahí desde el inicio, lo mismo pasa desde nuestro nacimiento, todo lo que necesitamos y podemos necesitar para vivir una vida plena, feliz y en armonía ya está en cada una de nuestras células y en cada pequeño fragmento de nuestra naturaleza, sólo basta con recordar.

*Lo que sigue, es la mente hablando de la mente, tal vez te sorprenda la diferencia con el resto del libro, pero así lo aprendió, solo me queda observarlo y aceptarlo como es, darme cuenta conscientemente de su origen y naturaleza, no generar resistencia, eso es lo que hace que, por naturaleza, se unifique cuando tenga que ser así. Pensé en cambiarlo, ya que no seguía la misma tónica del resto del libro, pero todo es simplemente, como tiene que ser.