La vida y la muerte

 «Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, así una vida bien usada causa una dulce muerte». – Leonardo da Vinci

Tenemos un severo problema como sociedad con nuestras asociaciones de vida y muerte, el miedo general más común, es el miedo a la muerte y mientras unos tratan de no morir y enfocan toda su energía en ello, se olvidan de vivir. No importa la hora en la que llegue, ni cómo sea tu muerte, lo importante es ¿Qué piensas hacer mientras tanto? Con este momento, aquí y ahora, que vas a sembrar, ¿Cuál será el cimiento del que nacerá el siguiente momento?

Nadie sabe a ciencia cierta lo que sucede después de la muerte y es algo que ha sido utilizado en vida para manipularnos constantemente, vendedores de miedo y promesas vacías, llegan de todas partes para negociar tu obediencia, tu lealtad y tu individualidad como ser único e irrepetible a cambio de humo en una vida más allá.

Pero dime leyenda, ¿Consideras valiosa tu vida? si la respuesta es SÍ entonces haz algo maravilloso con ella, deja de preocuparte por el que dirán, por un mañana que nunca llega, por la muerte y por solo ganarte la vida, la vida ya la tienes ganada, una hormiga se puede ganar la vida, pero no puede crear algo hermoso con ella, tu si puedes, de hecho solo el ser humano tiene ese potencial creativo y divino, es tiempo de usarlo y hacer algo que ames, algo que te enorgullezca, algo que te llene a ti y al universo de bendiciones. Como decía Osho: “La vida comienza donde termina el miedo”.

El ser humano puede nacer varias veces en la misma vida, la primera llega vacío, puro, sin reglas, identidades, ni límites, poco a poco les vamos llenando ese vacío con información y etiquetas, eres bueno, eres malo, eres bonito, eres feo, eres mexicano, eres colombiano, eres de esta religión, eres hombre, eres mujer, esto está mal y esto está bien. En un momento dado, muere el vacío y la pureza, comenzamos a vivir a través de estas etiquetas y las convertimos en nuestra identidad, donde toma nacimiento el  <<falso yo>> separado de todo e identificado con el ego, que se autodefine <<yo soy>>, <<yo no soy>>, muchas personas ahí se quedan, acumulando cosas, dinero, poder y conocimientos, aumentando sus apegos, miedos, aprensiones y definiciones, hasta la muerte física. Pero en ciertas personas existe otra muerte y otro nacimiento, muere el <<falso yo>>  y nace el yo consciente, se puede considerar como tu segunda niñez, pierdes los juicios y las racionalizaciones, los condicionamientos y las apariencias, vives desde tu ser auténtico y disfrutas de la vida y la existencia como una celebración, gozas con plenitud cada momento y creas en totalidad, contribuyes a la vida y la disfrutas completamente, después, llega la muerte final, pero no la ves igual, sin los velos y las máscaras que cubrían tu visión natural, simplemente la aceptas y te vas con ella, la ves como un nuevo inicio y emprendes la nueva danza del ser.

No busco la muerte ni le huyo tampoco, sólo sé que es parte de la vida y que el día en que llegue la abrazaré y agradeceré el haberme dado suficientes momentos fuera del velo de las ilusiones, el poder compartir contigo leyenda, todo esto que tengo en mi ser, cuando damos y vivimos cada momento al máximo, la muerte no se ve como una amenaza, o un final, sino como un nuevo comenzar, como reencontrar a un viejo amigo por el camino y seguir hacia nuestro próximo destino.

Miles de estudios alrededor del mundo han demostrado a través de todas las similitudes en las experiencias cercanas a la muerte (ECM), que la muerte como concepción de un final, no es más que otra ilusión, la consciencia sigue más allá, después de detenerse el corazón, el cerebro y el cuerpo. Las personas que regresan a la vida y pasan por una experiencia así, describen un fluir, un pensamiento superior, han visto su propio cuerpo desde otro sitio, pero sobre todo, cuentan que han experimentado un intenso amor, un amor tan total, que los rodea, emana de ellos y a través de ellos, se reencuentran con seres queridos y conocen a sus guías espirituales, yo no sé qué pasará cuando llegue, pero sí sé que, tomarla como una invitación para vivir al máximo cada uno de los instantes de esta experiencia y saber que es una parte intrínseca de la vida, me lleva a gozar en plenitud cada instante que tenga para contemplar y disfrutar de este hermoso planeta.