Hablemos de felicidad

“La felicidad no es algo que haya que obtener. Por otra parte, usted es siempre la felicidad. Ese deseo nace de la sensación de estar incompleto. ¿Para quién existe esa sensación de estar incompleto? Averígüelo. Usted está dichoso cuando duerme profundamente. Ahora no lo está. ¿Qué se interpuso entre esa dicha y esta desdicha? El ego. Busque su origen y descubra que usted es la Felicidad” -Ramana Maharshi

La felicidad es un estado interno, no es algo que podamos encontrar allá afuera, nada de lo que puedas lograr, comprar o pretender ser, te va a dar felicidad real, una vez que conoces el gozo de tu propia existencia, puedes compartirlo con el mundo porque estás lleno de él, es como una nube que va cargada de lluvia y necesita soltarlo por todos lados, lo mismo cuando estás lleno de amor y de felicidad.

Cuando encuentras tu estado natural, no se agota, no puedes perderlo y no te preocupas más por ello, puedes dar a manos llenas y siempre tener más, se vuelve a llenar y llega con más fuerza, los breves momentos que puedes pasar vacío, sin nada, los puedes disfrutar plenamente, porque sabes, sin lugar a duda, que en un momento más todo se volverá a llenar.

La dualidad presente en la vida y en el universo, nos permite contrastar y valorar las cosas, si todo fuera azul, no existiría el concepto del color azul, ya que no tendríamos un nombre para él, la noche y el día, la oscuridad y la luz, el yin y el yang, todo esto funciona en equilibrio perfecto, cuando se pierde la armonía y el equilibrio, es cuando se crea la dualidad, se separa, en lugar de complementarse, se genera tensión, estrés y desequilibrio.

 

La Felicidad y el Placer

La felicidad y el placer son distintos, el placer es algo temporal, físico y pasajero, proviene de una experiencia externa y se evapora en la misma experiencia.

La felicidad sube en el nivel de sutileza, proviene de tu interior, es un estado natural del ser, si observas a un ave al cantar, o a tu mascota cuando te recibe, es algo que no hacen por obtener nada a cambio, solo son felices y lo expresan naturalmente, desde lo más profundo de su ser.

La sociedad nos enseña que para ser felices tenemos que realizar sacrificios, ser obedientes, tener mucho de todo, familia, estudios, trabajar duro, seguir muchas reglas y muchas otras creencias que nos limitan y nos encadenan a conceptos externos, nos separan y nos hacen sentir no merecedores, anhelando cosas, personas y situaciones en un futuro imaginario.

Perdemos el balance y la armonía interna, tendemos a observar el mundo físico como fuente de felicidad, sin saber que no proviene de ahí. Las cadenas, aunque sean de diamante, siguen siendo cadenas, no te encariñes con ellas.

Ahora una pequeña historia de conceptos de felicidad:

Un día en un pequeño pueblo costero, Johan se levantó alrededor del mediodía, se preparó algo de desayunar y salió a pescar. Mientras se relajaba, observó un auto deportivo acercarse por la carretera, el auto se detuvo, bajó la ventanilla y el hombre le dijo:

  • ¿Sabes cómo llegar a la ciudad?
  • Si claro sigue este camino y en la bifurcación da vuelta a la derecha.
  • Ok gracias

El hombre se arrancó, pero quedó pensativo, había algo en ese muchacho que le causaba curiosidad, decidió regresar, estaciono el coche y se acercó a Johan.

  • Iba a la ciudad a arreglar un asunto, pero no te molesta que te pregunte ¿A qué te dedicas? -preguntó el hombre con curiosidad.
  • Para nada, pues básicamente me levanto algo tarde, desayuno, pesco, riego mi jardín y me relajo.
  • ¿Y de que vives?
  • Como lo que pesco y los frutos y verduras de mi jardín, y el resto lo vendo.
  • Vaya, yo soy abogado desde hace 20 años, tengo muchos casos, viajo por el mundo y trabajo muchas horas cada día.

Johan lo miró con inocencia y le preguntó:

  • ¿Y por qué? ¿Para qué haces todo eso?
  • Pues para un día, poderme relajar, vivir en un lugar tranquilo, poder ir a pescar y estar feliz y en paz.

Johan volteo a su alrededor, y observo que eso era exactamente lo que él ya hacía a diario y solo dijo:

  • Ok, buena suerte…

 

La felicidad es algo personal, no se puede definir, no se puede encasillar, ni empaquetar, no es algo que alcances, o que se encuentre en “otro lado” o en “otro tiempo”.

Solo tú puedes definir la felicidad, si yo te pongo mi definición aquí, tal vez solo algunos la copien, se la aprendan o la busquen ahí, solo para encontrar que tampoco era eso, por ello y para el evitar el “me dijiste en tu libro que…”, omitiré mi definición y lo que significa para mí, más bien te pido que seas honesto contigo y definas tu propia felicidad, define lo que te hace sentir en plenitud, lo que te llena de vida, de amor, de gozo, lo que hace que tu vida vibre intensamente, solo tú puedes saber que es.

Observa en tu interior y encontrarás la respuesta, tal vez no sea algo fácil, hay muchos años de condicionamiento y creencias adoptadas de fuentes externas que te nublan la visión, pero una vez que te deshaces de esos velos y de esas ideas, lo que queda detrás, lo que no puedes tener, obtener, perder, acumular, o anhelar, eso que queda ahí, eso eres tú y entonces podrás verlo con claridad.

Ser feliz más que una meta o algo que vayas a alcanzar en algún momento de tu vida, es un estado interior del ser, es una decisión propia y un darte cuenta de que en realidad nada te hace falta y nada necesitas para ser feliz.

En este momento, en este ahora perfecto, puedes decidir comenzar a vivir feliz e ir feliz al encuentro con tu ser y al resto de tu experiencia como humano.


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